- Conclusiones Mesas Redondas “Pensando desde las regiones”
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- Conclusiones Mesas Redondas “Pensando desde las regiones”

Bogotá, diciembre 5 de 2014.- Después de realizar 8 Mesas de debates en las principales ciudades donde tienen sede los canales regionales bajo el lema “Pensando desde las regiones” y, luego de haber escuchado las reflexiones de más de 50 invitados nacionales, miembros del sector, gerentes, productores, académicos y líderes de opinión para celebrar la historia de la televisión en Colombia y la contribución de la televisión regional, destacamos en este espacio los puntos clave que orbitan alrededor de 4 ejes fundamentales: Regulación y financiación, contenidos, nuevas tecnologías y teleaudiencias. Todos ellos, expuestos y analizadas desde la mirada crítica de estos personajes y enfocándose en el futuro de la televisión pública.

Con el auge de las nuevas tecnologías y dadas las condiciones propias de cada canal regional es prioritario analizar los nuevos retos de la televisión pública y ajustar su marco regulatorio para que los canales regionales cuenten con sostenibilidad a futuro. De esta manera, un punto determinante es la estrategia de los nuevos modelos de financiación de la televisión pública está ligado a los planes de crear nuevos contenidos, sobre todo, teniendo en cuenta que el advenimiento de la Televisión Digital Terrestre implicará que los canales regionales desarrollen nuevas fórmulas de programación de sus parrillas y propongan otro tipo de contenidos adaptados a los criterios y a las necesidades de las nuevas audiencias; cuyas dinámicas de consumo y relación con la información, el entretenimiento y la cultura están, actualmente, en constante cambio.

En ese sentido, es preciso que la televisión pública desarrolle nuevos mecanismos para conocer a su audiencia y formarla sobre las bases de un nuevo entendimiento del entorno digital y convergente. Por lo mismo, tanto representantes de la televisión pública como miembros de la televisión privada estuvieron de acuerdo en que ambos sectores deben unir esfuerzos para compartir los escenarios futuros de la televisión y crear sinergias para enfrentar las nuevas problemáticas: la multicanalidad, las narrativas transmedia, los programas de información, los lenguajes locales vs. los lenguajes globales y la fragmentación de las audiencias, entre otros temas.

Es preciso estudiar nuevas formas de financiación de la TV pública. Es necesario tomar medidas estratégicas, desde lo privado, a pesar de que la regulación de la televisión está sujeta a los reglamentos estatales para conseguir el sostenimiento de los canales regionales a largo plazo y ser rentables. Se deben buscar además cambios de ley y de regulación desde el Estado donde se incluyan a las televisiones públicas en sus planes de desarrollo integral como un elemento

fundamental de construcción de país. Las televisiones regionales deben tener metas claras y exigentes en tanto que en la actualidad están mereciendo el reconocimiento de un cambio social. Las rentabilidades de la televisión pública deben medirse por sus logros sociales y culturales y no por sus réditos económicos.

Hoy en día existen nuevas formas de consumir televisión, cada vez más integradas a las nuevas pantallas, lo cual implica un reto para la producción audiovisual, los canales regionales y también para la ANTV; un reto en términos de modernización de la regulación. La legislación que hoy gobierna la televisión es la Ley 182 de 1995 que desde ese año no ha sufrido modificación alguna.

Uno de los aspectos que los canales regionales necesitan actualizar dentro del marco de la nueva ley son los mecanismos de protección para los proyectos a largo plazo en la televisión pública y que esa ley los proteja contra los cambios políticos y de gerencia que implican esos mismos cambios políticos. Los canales regionales deben tener cierta autonomía para poder llevar a cabo la continuidad en sus planes a futuro. En este aspecto, vale la pena mencionar que desde 1997, a nivel global se han venido realizando propuestas y estudios encaminados a proyectar vías, leyes y reglas de juego dentro de los mercados globales con todo lo relacionado con la “sociedad de la información”. Esto nos indica que, de alguna manera, en nuestra legislación estamos jugando con el atraso de 17 años y ya es hora de que tomemos seriamente este aspecto y podamos fijar reglas actuales y claras que nos permitan estar a la altura de los desarrollos globales, partiendo desde las necesidades identificadas localmente.

En cuanto a contenidos, hoy enfrentamos una nueva era de la televisión 60 años después de su nacimiento; una era que se centra en la adaptación y en la experimentación con las nuevas tecnologías. 2019 es el año del apagón tecnológico y, en ese sentido y desde ahora, la televisión pública debe centrar sus esfuerzos en descubrir nuevos lenguajes y nuevas oportunidades de contenidos. La televisión pública tiene muchas ventajas frente a la televisión privada. Parecería una paradoja pero no lo es. La televisión pública es mucho más libre, tiene menos censura, y menos presión por resultados económicos comparada con, por ejemplo, la industria de la televisión privada. En esa medida, la libertad en la creación de nuevos contenidos debe ser aprovechada para buscar los lenguajes propios de cada región y adaptarlos en convergencia a las nuevas plataformas y a las nuevas dinámicas de los públicos. El reto de la televisión del futuro no es solamente producir contenidos novedosos, que mezclen el melodrama con la cultura y el entretenimiento o que creen experiencias de nicho, especializadas, o que encuentren escenarios en directo para transmitir fielmente la realidad de cada región. El verdadero reto de la televisión a futuro es cautivar a la audiencia y enseñarla a ver una nueva televisión para dialogar desde los nuevos escenarios.

Sumado a ello, uno de los objetivos fundamentales es replantear el diseño de parrilla actual de los canales regionales y buscar uno que permita la circulación de otros contenidos y producciones de los otros canales regionales e igualmente buscar el intercambio de producciones internacionales con las televisiones públicas de otros países. Así se equilibra el número de horas producidas y se optimiza la calidad.

Los canales regionales deben identificar sus fortalezas en materias de contenidos y el reto está en desarrollar nuevos, que potencien las características de cada región sin desconocer los lenguajes propios, las costumbres y sus personajes: la televisión pública no debe olvidarse de su esencia como canal de transmisión de cultura y de identidad.

En ese sentido, las nuevas plataformas no se deben convertir en una competencia directa de los canales; deben ser complementos y soportes. Es preciso entender cómo monetizar a futuro los contenidos de los multicanales y las plataformas digitales. Y para lograr rentabilidad, es necesario plantear otras estrategias para que el canal no dependa exclusivamente de la pauta publicitaria. En la medida en que haya contenidos alternativos, especializados y novedosos, los multicanales ofrecidos por la T.D.T. se rentabilizarán, pero también aumentaría el costo de inversión y decrecería la posibilidad de ingresos porque la torta publicitaria es siempre la misma. Si se utiliza la interactividad y se aplica a los contenidos y las audiencias, la T.D.T. puede ser una opción para capturar nuevas audiencias y mejorar la rentabilidad.

Pero la televisión pública va más allá de la tecnología. El hecho de que tengamos un nuevo entorno tecnológico no quiere decir que lo esencial de la televisión pública, democracia, cultura y sociedad, vaya a desaparecer. Los contenidos de todas las plataformas se deben desarrollar para continuar reafirmando los valores esenciales de la TV pública y no para copiar modelos que la TV privada está explorando. Los canales regionales deben tener herramientas para ser formadores de opinión que les permitan dialogar con los ciudadanos de cada región y generar canales de información y retroalimentación donde las audiencias sean también constructoras del discurso televisivo. Los contenidos locales deben servir de contrapeso necesario a los contenidos nacionales.

Por último, y no menos importante, durante todas las mesas de trabajo se planteó la necesidad de medir a las audiencias de los canales regionales. No se trata de estudios puramente cuantitativos, como los que hoy en día se tienen al alcance, sino estudios cualitativos que le permitan entender a la televisión pública la recepción y la percepción real de sus contenidos en cada región.

Se espera, y se expresa atrevidamente tomando la vocería de todos los que han asistido a las Mesas, que a partir de hoy se pueda trabajar mancomunadamente para lograr los propósitos

planteados a través de estos seis meses de trabajo y que no tengamos que desempolvar estos documentos dentro de algunos años solo para decir que se había advertido la necesidad de un cambio; sino que los desempolvemos para decir: estos fueron los puntos de partida para una nueva televisión.

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